martes, 28 de febrero de 2012

Vivir en la Tierra de Preseas


Mientras creían que eran pobres los veían con lástima, los creían infelices, sin destino, veían sus vidas aburridas, monótonas, limitadas. Con el tiempo se entendió y se fue renunciando a juicios que en realidad lo que provocaban era una falsa percepción,  porque se entendió que comparar las formas de vivir es un ejercicio limitado de la mente dualista que reduce el espectro a lo que es conocido, limitando las posibilidades al diminuto marco personal de referencia.
              
Pero en la tierra de preseas, ahí tenían todo lo que la madre tierra les obsequiaba: El maíz que brotaba en mazorcas doradas para transmutar en manjares de fiesta natural, los chiriviscos en combustión para dar el calor y la energía necesaria, la laguna todavía sin drenar por la industrialización proveía la fuente donde saciar  la sed, además de ser punto de reunión y relajación comunal en las aguas sanadoras de paz, conectándose a través del liquido de vida con las fuerzas creadoras del universo, las leyendas eran narradas en vivos detalles a colores por los abuelos, que lo habían visto todo, piltzin y siwapiltzin  bajando zapotes para su orgánica merienda que intuitivamente era lo normal, las prendas de vestir ricamente coloreadas por procesos artesanales libres de contaminación y libres de alienación mercantilista, en épocas en que el calor era agobiante y la tierra árida por consecuencia, los tatas pedían a los dioses, entonces Ehecatl hacia bajar por la montaña un viento fuerte con olor a tierra mojada las hojas y palos se remolineaban...y decían que era Ehecatl preparando el paso al majestuoso Tlaloc, eran felices siguiendo a los sapos, observando a las tortugas con su lento andar saliendo de alguna posa, eran libres respirando el aire de la primavera, tiempo de adorar a Xipe, rituales mágicos, mas allá de la comprensión modernista de la vida y la muerte física, sincronizando sus vidas con la alegría de la llegada de la siembra, la renovación y el cambio, sin estancarse nunca en tiempos medidos en razón de producción de bienes de consumo, sino viviendo una fiesta de unión con los círculos naturales de la galaxia. Entonces, quienes son pobres?, quienes limitados?, quienes infelices?, quienes sin recursos?


Nota: "Cuscatlan es un topónimo Nahuat que fue traducido como "Tierra de Preseas" por un sacerdote Español que trabajo en esta región durante el siglo XVII”.- En la Búsqueda de Cuscatlan. Paúl Amaroli, Pág. 5. Fotografía: Sobreviviente Pipil de la Zona de Tacuba, Ahuachapan, El Salvador, C.A.-